Entrenar habilidades en la adolescencia: una oportunidad para toda la vida

Entrenar habilidades en la adolescencia: una oportunidad para toda la vida

Como madre o padre, seguramente te has preguntado más de una vez: ¿están bien preparados…

Como madre o padre, seguramente te has preguntado más de una vez: ¿están bien preparados mis hijos para el futuro?

Piensas en sus estudios, en la carrera que elegirán, en los idiomas que deberían dominar. Todo eso es muy importante.

Sin embargo, hay otra parte de su preparación que suele quedar en segundo plano, porque no se trabaja en el colegio ni en la universidad: sus habilidades para comunicarse, relacionarse, confiar en sí mismos, tomar decisiones, gestionar la presión y trabajar con otras personas.

Y la adolescencia es un momento extraordinario para entrenarlas.

La adolescencia no es solo una etapa de cambios

La adolescencia también es una etapa de oportunidades. Es el momento en el que una persona empieza a construir su identidad, a preguntarse quién es y qué lugar quiere ocupar en el mundo.

Por eso, todo lo que aprenda en esta etapa le acompañará toda su vida: cómo se expresa, cómo escucha, cómo afronta un conflicto o cómo defiende una idea.

Crecer también es aprender a manejarse mejor con uno mismo y, muy especialmente, con los demás.

Las habilidades no se desarrollan solas

A veces damos por hecho que un adolescente ganará confianza con el tiempo, que aprenderá a comunicarse cuando tenga más experiencia. Puede ocurrir.

Pero muchas habilidades se desarrollan antes, mejor y con más seguridad cuando se entrenan, igual que un deporte, un instrumento o un idioma.

Es cuestión de práctica. La confianza se practica. La comunicación se practica. La escucha, la toma de decisiones y la gestión del estrés también se practican.

Y cuanto antes se entrenan las habilidades con método, antes forman parte de su manera natural de relacionarse con los demás.

Prepararse para la vida en convivencia con los demás

Estudien lo que estudien o trabajen en lo que trabajen, lo harán con otras personas.

Tendrán que defender ideas, resolver desacuerdos, hacer entrevistas, dar y recibir feedback. Y ahí no bastan los conocimientos académicos.

Un buen expediente puede abrir una puerta. Pero la seguridad, la claridad al comunicar y la capacidad de relación ayudan a cruzarla con más confianza.

La diferencia no está solo en lo que se sabe. Está en cómo se comunica. Y eso se entrena.

La confianza se construye con experiencias

La confianza crece cuando una persona vive experiencias que le demuestran que puede hacer cosas que antes no hacía: hablar y comprobar que los demás le escuchan, equivocarse y ver que no pasa nada irreparable o superar una situación que antes le angustiaba.

Por eso, en la adolescencia es tan importante crear espacios seguros donde los jóvenes puedan practicar, probar, equivocarse, corregir y volver a intentarlo.

Una oportunidad que merece ser pensada

Entrenar habilidades en la adolescencia no significa exigir más a los jóvenes. Significa darles recursos para confiar más en sí mismos, conectar con los demás, expresar lo que sienten, afrontar la presión y tomar decisiones con seguridad.

Cuando un adolescente gana confianza y aprende a comunicarse mejor, cambia todo: su forma de participar en clase, de hablar con los demás, de afrontar los retos y de mirar el futuro.

No es solo estar mejor preparado. Es que se sienta más preparado. Y ese matiz le acompañará toda la vida.